4.6 Priorización y selección

La identificación y evaluación de casos de uso de inteligencia artificial generan un conjunto amplio y heterogéneo de iniciativas potenciales. Sin embargo, no todas tienen la misma relevancia, factibilidad o aportación estratégica. De ahí la necesidad de contar con una metodología sistemática de priorización y selección, que permita a la organización tomar decisiones objetivas, transparentes y alineadas con sus metas.

El propósito de este apartado es ofrecer un marco de trabajo que facilite la transición desde la evaluación individual de cada caso de uso (bloque 4) hacia la construcción de un portafolio de iniciativas priorizadas, que maximice el valor generado y optimice el uso de recursos.

4.6.1 Principios de la priorización

La metodología se apoya en una serie de principios básicos:

  1. Transparencia: los criterios de evaluación y priorización deben ser claros, conocidos por todos los actores relevantes y aplicados de forma homogénea.
  2. Comparabilidad: los casos deben analizarse con métricas comunes que permitan establecer un orden objetivo y replicable.
  3. Flexibilidad: la metodología debe adaptarse a la estrategia particular de la organización, ajustando pesos o criterios según el sector, la madurez digital o el contexto regulatorio.
  4. Escalabilidad: el marco debe servir tanto para evaluar un número reducido de casos como para gestionar un portafolio amplio y dinámico.
  5. Balance estratégico: no se trata solo de escoger los casos más rentables en el corto plazo, sino de construir un portafolio equilibrado que combine eficiencia, innovación y sostenibilidad.

4.6.2 Estructura de la metodología

La metodología de priorización y selección se compone de cinco etapas secuenciales:

         1. Definición de criterios y pesos

  •  
  • Compliance: filtro umbral obligatorio.
  • Estrategia empresarial: contribución a los objetivos estratégicos de la organización.
  • Criterios tecnológicos: compatibilidad, alineamiento con el plan de sistemas y sostenibilidad.
  • Criterios operativos: viabilidad de puesta en marcha, mantenimiento y escalabilidad.
  • Relación coste-beneficio: análisis financiero y de valor generado.

Los cinco ejes definidos en el bloque anterior constituyen la base del modelo:

Cada eje recibe un peso relativo en función de la importancia que la organización otorgue a cada dimensión. Por ejemplo, estrategia y coste-beneficio pueden recibir un peso superior, mientras que tecnología y operación actúan como criterios habilitadores.

2. Evaluación individual (scoring)

Cada caso de uso se puntúa en los distintos ejes siguiendo una escala simple y objetiva (ej. 0–2 o 0–5).

  • Compliance se evalúa en formato binario (OK/KO). Cualquier KO implica la exclusión inmediata del caso.
  • Los demás ejes se valoran con una puntuación graduada, acompañada de una justificación breve que documente la decisión.

         3. Cálculo de la puntuación global

La puntuación de cada eje se multiplica por su peso y se consolida en una puntuación final ponderada.
Este cálculo permite obtener una representación objetiva y numérica del valor relativo de cada caso, facilitando su comparación en conjunto.

4. Tierización y categorización

En función de la puntuación final, los casos se agrupan en tres categorías principales:

  • Tier 1 (Alta prioridad): casos estratégicos, con elevada viabilidad y beneficios claros. Son los que avanzan a despliegue inmediato.
  • Tier 2 (Media prioridad): casos con potencial, pero que requieren ajustes técnicos, organizativos o financieros antes de ser implementados.
  • Tier 3 (Baja prioridad): casos con baja aportación, riesgos significativos o retorno limitado. Se posponen o descartan.

La tierización simplifica la toma de decisiones y facilita la comunicación a los órganos de gobierno.

5. Revisión cualitativa y construcción del portafolio

Aunque el scoring proporciona una base cuantitativa, resulta indispensable realizar una revisión cualitativa con los principales stakeholders (dirección, áreas de negocio, tecnología, compliance). Esta fase permite incorporar matices no capturados en la puntuación, como la necesidad de innovar en determinados segmentos, la presión regulatoria o la oportunidad de reforzar la reputación institucional.

El resultado final es la construcción de un portafolio de casos de uso, que combine:

  • Quick wins: casos de retorno rápido y bajo riesgo.
  • Iniciativas estratégicas: proyectos de mayor alcance, alineados con la visión a largo plazo.

Casos experimentales: exploraciones innovadoras que aportan aprendizaje y posicionamiento futuro