Definición del alcance
Aterrizar un caso de uso comienza con la delimitación precisa de su alcance. Esta delimitación debe responder a tres preguntas fundamentales:
¿Qué problema u oportunidad pretende resolver?
¿En qué procesos, áreas o unidades se aplicará?
¿Qué limitaciones y exclusiones se establecen desde el inicio?
Un alcance claro y consensuado evita la dispersión de esfuerzos y facilita la alineación de expectativas. La perspectiva medioambiental debe formar parte de esta definición, asegurando que desde el inicio se establecen límites en términos de impacto energético, eficiencia de infraestructura tecnológica y coherencia con los compromisos de sostenibilidad de la organización.
Diseño de un roadmap de desarrollo
El aterrizaje no supone el despliegue inmediato de una solución final, sino la construcción de un itinerario progresivo que facilite el aprendizaje, la adaptación y la validación temprana. El roadmap debe estructurarse en fases claras, con hitos intermedios que permitan evaluar la evolución del proyecto y decidir sobre su continuidad. En cada fase, los criterios de sostenibilidad deben actuar como checkpoints obligatorios que condicionen el avance hacia etapas posteriores.
Definición de entregables tangibles
Para dotar de seriedad al proceso, cada caso de uso debe expresarse en entregables concretos y verificables. Entre ellos se incluyen:
Documento de caso de uso inicial (objetivo, alcance, criterios transversales).
Diseño funcional preliminar.
Evaluación de requisitos de datos, tecnología y capacidades organizativas.
Informe preliminar de impactos, con un apartado específico sobre implicaciones medioambientales.
Estos entregables constituyen la base documental que garantiza trazabilidad y accountability en la toma de decisiones.
Definición de criterios de decisión (“go/no-go”)
Finalmente, el proceso de aterrizaje debe culminar en la definición de criterios claros para decidir sobre la continuidad o el escalado del caso de uso. Dichos criterios deben considerar:
Su valor estratégico y grado de alineación con los objetivos de la organización.
La viabilidad técnica, operativa y organizativa.
La relación coste–beneficio preliminar.
El cumplimiento de criterios mínimos en materia de sostenibilidad ambiental, cuya superación debe considerarse condición indispensable para el avance.